마태복음 26장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos:
- 2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.
- 3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás.
- 4 Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesus, y matar[le.]
- 5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.
- 6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,
- 7 Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él estando sentado á la mesa:
- 8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por que se pierde esto?
- 9 Porque esto se podia vender por gran precio, y darse á los pobres.
- 10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer, pues ha hecho conmigo buena obra.
- 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tendréis.
- 12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho.
- 13 De cierto os digo, [que] donde quiera que este Evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.
- 14 Entónces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,
- 15 Y les dijo: ¿Que me quereis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta [piezas] de plata.
- 16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.
- 17 Y el primer dia [de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: ¿Dónde quieres que aderecemos para tí para comer la Pascua?
- 18 Y el dijo: Id á la ciudad á cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo esta cerca; en tu casa haré la Pascua con mis discípulos.
- 19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la Pascua.
- 20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.
- 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.
- 22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?
- 23 Entónces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ese me ha de entregar.
- 24 A la verdad el Hijo del hombre va como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
- 25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.
- 26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y bendijo, y [lo] partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
- 27 Y tomando el vaso, y hechas gracias se les dió, diciendo: Bebed de él todos;
- 28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados.
- 29 Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
- 30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.
- 31 Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas.
- 32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galiléa.
- 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado.
- 34 Jesus le dice: De cierto te digo que esta noche, ántes que el gallo cante, me negarás tres veces.
- 35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
- 36 Entónces llegó Jesus con ellos á la aldéa, que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.
- 37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedéo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera.
- 38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedáos aquí, y velad conmigo.
- 39 Y yéndose un poco más adelante se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mio, si es posible pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
- 40 Y vino á sus discípulos y los halló durmiendo; y dijo á Pedro: ¿Así, no habeis podido velar conmigo una hora?
- 41 Velad, y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad [está] presto, mas la carne enferma.
- 42 Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
- 43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban agravados.
- 44 Y dejándolos, fuese de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.
- 45 Entónces vino á sus discípulos, y díceles: Dormid ya, y descansad; hé aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
- 46 Levantáos, vamos: hé aquí ha llegado el que me ha entregado.
- 47 Y hablando aun él, hé aquí Júdas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.
- 48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle.
- 49 Y luego que llegó á Jesus, dijo: Salve, Maestro. Y le besó,
- 50 Y Jesus le dijo: Amigo, ¿á que vienes? Entónces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron.
- 51 Y hé aquí uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.
- 52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.
- 53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria mas de doce legiones de ángeles,
- 54 ¿Cómo pues se cumplirian las escrituras, [de] que así conviene que sea hecho?
- 55 En aquella hora dijo Jesus á las gentes: Como á ladron habeis salido con espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
- 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las escrituras de los profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.
- 57 Y ellos, prendido Jesus, le llevaron á Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.
- 58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del pontífice; y entrado dentro, estábase sentado con los criados para ver el fin.
- 59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus para entregarle á la muerte:
- 60 Y no [lo] hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban: mas á la postre vinieron dos testigos falsos,
- 61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres dias reedificarlo.
- 62 Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican estos contra tí?
- 63 Mas Jesus callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
- 64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
- 65 Entónces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Hé aquí ahora habeis oido su blasfemia.
- 66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.
- 67 Entónces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herian con mojicones,
- 68 Diciendo: Profetízanos tú, Cristo quién es el que te ha herido.
- 69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.
- 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
- 71 Y saliendo él á la puerta le vió otra, y dijo á los que [estaban] allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno.
- 72 Y negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.
- 73 Y un poco despues llegaron los que estaban [por allí,] y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto.
- 74 Entónces comenzó á hacer imprecaciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco al hombre. Y el gallo cantó luego.
- 75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.