마가복음 10장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de Judéa, y tras el Jordan: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo los enseñaba como solia.
- 2 Y llegándose los Fariséos, le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar á su mujer.
- 3 Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?
- 4 Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
- 5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os escribió este mandamiento:
- 6 Pero al principio de la creacion, macho y hembra los hizo Dios.
- 7 Por esto dejará el hombre á su padre y á la madre, y se juntará á su mujer,
- 8 Y los que [eran] dos serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.
- 9 Pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
- 10 Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.
- 11 Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella.
- 12 Y si la mujer repudiare á su marido, y se casare con otro, comete adulterio.
- 13 Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñian á los que los presentaban.
- 14 Y viéndolo Jesus se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbeis; porque de los tales es el reino de Dios.
- 15 De cierto os digo que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
- 16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.
- 17 Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?
- 18 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno [hay] bueno, sino [solo] uno, Dios.
- 19 Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.
- 20 El entónces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.
- 21 Entónces Jesus mirándole, amólo, y díjole: Una cosa te falta; ve, vende todo lo que tienes, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo: y ven, sígueme tomando tu cruz.
- 22 Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas posesiones.
- 23 Entónces Jesus mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
- 24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesus respondiendo les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios los que confian en las riquezas,
- 25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
- 26 Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?
- 27 Entónces Jesus mirándolos, dice: Para los hombres, [es] imposible; mas para Dios, no: porque todas cosas son posibles para Dios.
- 28 Entónces Pedro comenzó á decirle: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.
- 29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del Evangelio,
- 30 Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
- 31 Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
- 32 Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de ellos, Y se espantaban y le seguian con miedo: entónces volviendo á tomar á los doce [aparte], les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:
- 33 Hé aquí subimos á Jerusalem; y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:
- 34 Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer dia resucitará.
- 35 Entónces Jacobo y Juan, hijos de Zebedéo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, queriamos que nos hagas lo que pidiéremos.
- 36 Y él les dijo: ¿Qué quereis que os haga?
- 37 Y ellos le dijeron: Dános que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
- 38 Entónces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis. ¿Podeis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?
- 39 Y ellos le dijeron: Podemos: y Jesus les dijo: á la verdad del vaso que yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados:
- 40 Mas que os senteis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino á los que está aparejado.
- 41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.
- 42 Mas Jesus llamándoles, les dice: Sabeis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.
- 43 Mas no será así entre vosotros; ántes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor:
- 44 Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.
- 45 Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
- 46 Entónces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó, y sus discípulos, y una gran compañía, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto al camino mendigando.
- 47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus, hijo de David, ten misericordia de mí.
- 48 Y muchos le reñian, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.
- 49 Entonces Jesus parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza; levantate, [que] te llama.
- 50 El entónces echando su capa, se levantó, y vino á Jesus.
- 51 Y respondiendo Jesus le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.
- 52 Y Jesus le dijo: Vé; tu fé te ha salvado. Y luego cobró la vista y seguia á Jesus en el camino.