마가복음 8장 Reina Valera 1858 NT

  1. 1 EN aquellos dias, como hubo gran gentío, y no tenian que comer, Jesus llamó sus discípulos, y les dijo:
  2. 2 Tengo compasion de la multitud porque ya hace tres dias que están conmigo, y no tienen qué comer:
  3. 3 Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
  4. 4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?
  5. 5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.
  6. 6 Entónces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que [los] pusiesen delante: y [los] pusieron delante á la multitud.
  7. 7 Tenian tambien unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que tambien los pusiesen delante.
  8. 8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, siete espuertas.
  9. 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.
  10. 10 Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanuta.
  11. 11 Y vinieron los Fariséos, y comenzaron á altercar con él pidiendole señal del cielo, tentándole.
  12. 12 Y gimiendo en su espíritu dice: ¿Por qué pide señal esta generacion? De cierto os digo que no se dará señal á esta generacion.
  13. 13 Y dejándoles volvió á entrar en el barco, y se fué de la otra parte.
  14. 14 Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el barco.
  15. 15 Y les mandó diciendo: Mirad, guardáos de la levadura de los Fariséos, y de la levadura de Heródes.
  16. 16 Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos.
  17. 17 Y como Jesus lo entendió, les dice: ¿Qué altercais, porque no teneis pan? ¿No considerais ni entendeis? Aun teneis endurecido vuestro corazon?
  18. 18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? ¿Y no os acordais?
  19. 19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzásteis? Y ellos dijeron: Doce.
  20. 20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzásteis? Y ellos dijeron: Siete.
  21. 21 Y les dijo: ¿Cómo aun no entendeis?
  22. 22 Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
  23. 23 Entonces tomando la mano del ciego le saco fuera de la aldéa, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veia algo.
  24. 24 Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan, como árboles.
  25. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de léjos y claramente á todos.
  26. 26 Y enviólo á su casa, diciendo: No entres en la aldéa, ni [lo] digas á nadie en la aldéa.
  27. 27 Y salió Jesus y sus discípulos por las aldéas de Cesaréa de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
  28. 28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.
  29. 29 Entonces él les dice: Y vosotros ¿Quién decis que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.
  30. 30 Y les apercibió que no hablasen de él á ninguno.
  31. 31 Y comenzó á enseñarles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.
  32. 32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tomó y le comenzó á reprender.
  33. 33 Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que [son] de Dios, sino las que [son] de los hombres.
  34. 34 Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á si mismo, y tome su cruz, y sígame.
  35. 35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del Evangelio, la salvará.
  36. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?
  37. 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
  38. 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará tambien de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.