누가복음 12장 Reina Valera 1858 NT
- 1 EN esto, juntándose muchas gentes, tanto que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos primeramente: Guardáos de la levadura de los Fariséos, que es hipocresía.
- 2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.
- 3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, á la luz serán oidas; y lo que hablasteis al oido en las cámaras, será pregonado en los terrados.
- 4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues no tienen más que hacer.
- 5 Mas os enseñará á quien temais: Temed á aquel que despues de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la gehenna: así os digo: A este temed.
- 6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
- 7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temais pues: de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos.
- 8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, tambien el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios:
- 9 Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios:
- 10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no [le] será perdonado.
- 11 Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no esteis solícitos cómo ó qué hayais de responder, ó qué hayais de decir;
- 12 Porque el Espíritu Santo os ensenará en la misma hora lo que será necesario decir.
- 13 Y díjole uno de la compañía: Maestro, dí á mi hermano que parta conmigo la herencia.
- 14 Mas él le dijo: hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?
- 15 Y díjoles: Mirad, y guardáos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
- 16 Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico habia llevado mucho;
- 17 Y [él] pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, que no tengo donde junte mis frutos?
- 18 Y dijo: Esto haré; derribaré mis alfolíes, y edificaré[los] mayores; y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes,
- 19 Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años: repósate, come, bebe, huélgate.
- 20 Y díjole Dios: ¡Necio! esta noche vuelven á pedir tu alma: y lo que has prevenido, ¿de quién será?
- 21 Así [es] el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.
- 22 Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo, no esteis afanosos de vuestra vida, que comeréis, ni del cuerpo, qué vestiréis.
- 23 La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.
- 24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?
- 25 ¿Y quién de vosotros podrá con [su] afan añadir á su estatura un codo?
- 26 Pues si no podeis aun lo que es ménos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?
- 27 Considerad los lirios, como crecen; no labran, ni hilan: y os digo, que ni Salomon con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
- 28 Y si así viste Dios á la yerba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más á vosotros, [hombres] de poca fé?
- 29 Vosotros, pues, no procuréis qué hayais de comer, ó qué hayais de beber, ni estéis en ansiosa perplejidad.
- 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo: que vuestro Padre sabe que necesitais estas cosas.
- 31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
- 32 No temais, manada pequeña, porque al Padre ha placido daros el reino.
- 33 Vended lo que poseeis, y dad limosna; hacéos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladron no llega, ni polilla corrompe.
- 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí tambien estará vuestro corazon.
- 35 Estén ceñidos vuestros lomos, y [vuestras] antorchas encendidas:
- 36 Y vosotros, semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y tocare, luego le abran.
- 37 Bienaventurados aquellos siervos á los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando; de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa y pasando les servirá.
- 38 Y aunque venga á la segunda vigilia: y aunque venga á la tercera vigilia, y [los] hallare así, bienaventurados son los tales siervos.
- 39 Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á que hora habia de venir el ladron, velaria ciertamente y no dejaria minar su casa.
- 40 Vosotros, pues, tambien estad apercibidos: porque á la hora que no pensais, el Hijo del hombre vendrá.
- 41 Entónces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola á nosotros, ó tambien á todos?
- 42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que en tiempo les de [su] racion?
- 43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así.
- 44 En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.
- 45 Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi señor tarda en venir, y comenzare á herir los siervos y las criadas, y á comer, y á beber, y á embriagarse,
- 46 Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles.
- 47 Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho.
- 48 Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de él; y al que encomendaron mucho, mas le será pedido.
- 49 Fuego vine á meter en la tierra: ¿y qué quiero, si ya está encendido?
- 50 Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!
- 51 Pensais que he venido á la tierra á dar paz? No, os digo; mas disension.
- 52 Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres.
- 53 El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre, la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
- 54 Y decia tambien á las gentes: Cuando veis la nube que sale del Poniente, luego decís: Agua viene: y es así.
- 55 Y cuando sopla el Austro, decís: Habrá calor; y lo hay.
- 56 ¡Hipócritas! Sabeis examinar la faz del cielo y de la tierra: ¿Y cómo no reconoceis este tiempo?
- 57 ¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgais lo que es justo?
- 58 Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
- 59 Te digo que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último maravedí.