누가복음 14장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariséos un Sábado á comer pan, ellos le acechaban.
- 2 Y hé aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.
- 3 Y respondiendo Jesus, habló á los doctores de la ley, y á los Fariséos diciendo: ¿Es lícito sanar en Sábado?
- 4 Y ellos callaron. Entónces él tomándo[le,] lo sanó, y despidió[le.]
- 5 Y respondiendo á ellos, dijo: ¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en [algun] pozo, y [él] no le sacará luego en dia de Sábado?
- 6 Y no le podian replicar á estas cosas.
- 7 Y observando como escogian los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles:
- 8 Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar; no sea que otro mas honrado que tú esté por él convidado,
- 9 Y viniendo el que te llamó á tí y á él, te diga: Da lugar á este: y entónces comiences con vergüenza á tener el lugar último.
- 10 Mas cuando fueres convidado, vé, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entónces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa.
- 11 Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
- 12 Y dijo tambien el que le habia convidado: Cuando haces comida ó cena,^ no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á [tus] vecinos ricos; porque tambien ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensacion.
- 13 Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos,
- 14 Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir: mas te será recompensado en la resurreccion de los justos.
- 15 Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.
- 16 El entónces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido á muchos.
- 17 Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya todo esta aparejado.
- 18 Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir, y verla; te ruego que me des por excusado.
- 19 Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos: ruégote que me des por excusado.
- 20 Y el otro dijo: Acabo de casarme y por tanto no puedo ir.
- 21 Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entónces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Vé presto por las plazas, y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.
- 22 Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.
- 23 Y dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérza[los] á entrar, para que se llene mi casa.
- 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.
- 25 Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:
- 26 Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambien su vida, no puede ser mi discípulo.
- 27 Y cualquiera que no trae su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
- 28 Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene [lo que necesita] para acabar[la?]
- 29 Porque despues que haya puesto el fundamento, y no pueda acabar[la,] todos los que [lo] vieren, no comiencen á hacer burla de él,
- 30 Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.
- 31 ¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero, no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?
- 32 De otra manera, cuando aun el otro está léjos, le ruega por la paz, enviándole embajada.
- 33 Así pues cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.
- 34 Buena es la sal; mas si aun la sal fuere desvanecida ¿Con qué se adobará?
- 35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oidos para oir, oiga.