누가복음 18장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y PROPÚSOLES tambien una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar.
- 2 Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia á Dios, ni respetaba hombre.
- 3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia á él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
- 4 Pero él no quiso por [algun] tiempo: mas despues de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre;
- 5 Todavia porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.
- 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.
- 7 ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él dia y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?
- 8 Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fé en la tierra?
- 9 Y dijo tambien á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:
- 10 Dos hombres subieron al templo á orar; el uno Fariséo, y el otro publicano.
- 11 El Fariséo, en pié, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.
- 12 Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de todo lo que poseo.
- 13 Mas el publicano estando lejos, no queria ni aun alzar los ojos al cielo; sino que heria su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí, pecador.
- 14 Os digo que éste descendió á su casa [más] justificado que el otro: porque cualquiera que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado.
- 15 Y traian á él los niños para que los tocase; lo cual viéndo[lo] los discípulos, les reñian.
- 16 Mas Jesus llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidais, porque de tales es el reino de Dios.
- 17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
- 18 Y preguntóle un príncipe diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?
- 19 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno [hay] bueno sino solo Dios.
- 20 Los mandamientos sabes: No matarás, No adulterarás, No hurtarás, No dirás falso testimonio, Honra á tu padre, y á tu madre.
- 21 Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.
- 22 Y Jesus, oido esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
- 23 Entónces él, oidas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.
- 24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
- 25 Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.
- 26 Y los que [lo] oian, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?
- 27 Y él [les] dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
- 28 Entónces Pedro dijo: Hé aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.
- 29 Y él les dijo: De cierto os digo que nadie hay que haya dejado casa, ó padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
- 30 Que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
- 31 Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: Hé aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.
- 32 Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido.
- 33 Y despues que le hubieren azotado, le matarán; mas al tercer dia resucitará.
- 34 Pero ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era encubierta; y no entendian lo que se decia.
- 35 Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando:
- 36 El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.
- 37 Y dijéronle que pasaba Jesus Nazareno.
- 38 Entónces dió voces, diciendo: Jesus, hijo de David; ten misericordia de mí.
- 39 Y los que iban delante, le reñian que callase; mas él clamaba mucho mas: Hijo de David, ten misericordia de mí.
- 40 Jesus entónces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,
- 41 Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.
- 42 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha hecho salvo.
- 43 Y luego vió, y le seguia, glorificando á Dios: y todo el pueblo como vió [esto,] dió á Dios alabanza.