누가복음 21장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y MIRANDO, vió los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.
- 2 Y vió tambien una viuda pobrecilla que echaba allí dos blancas.
- 3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó mas que todos.
- 4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenia.
- 5 Y á unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:
- 6 Estas cosas que veis, dias vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.
- 7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal [habrá] cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
- 8 El entónces dijo: Mirad, no seais engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo está cerca: por tanto no vayais en pos de ellos.
- 9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones no os espanteis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [será] el fin.
- 10 Entónces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino:
- 11 Y habrá grandes terremotos en [varios] lugares, y hambres, y pestilencias; y habrá espantos, y grandes señales del cielo.
- 12 Mas ántes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán entregándo[os] á las sinagogas, y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
- 13 Y os será [esto] para testimonio.
- 14 Poned pues en vuestros corazones no pensar ántes como habeis de responder.
- 15 Porque yo os daré boca y sabiduría á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.
- 16 Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos: y matarán [á algunos] de vosotros.
- 17 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
- 18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.
- 19 En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
- 20 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entónces que su destruccion ha llegado.
- 21 Entónces los que estuvieren en Judéa, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse, y los que [estén] en los campos, no entren en ella.
- 22 Porque estos son dias de venganza; para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
- 23 Mas ¡ay de las preñadas y de las que crian en aquellos dias! porque habrá apuro grande sobre [esta] tierra, é ira en este pueblo.
- 24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.
- 25 Entónces habrá señales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusion del sonido de la mar y de las ondas:
- 26 Secándose los hombres á causa del temor y espectacion de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.
- 27 Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande
- 28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redencion está cerca.
- 29 Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:
- 30 Cuando ya brotan, viéndolo de vosotros mismos entendeis que el verano está ya cerca.
- 31 Así tambien vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
- 32 De cierto os digo que no pasará esta generacion, hasta que todo sea hecho.
- 33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
- 34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida; y venga de repente sobre vosotros aquel dia.
- 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
- 36 Velad pues orando en todo tiempo, que seais tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir y de estar en pié delante del Hijo del hombre.
- 37 Y enseñaba de dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
- 38 Y todo el pueblo venia á el por la mañana, para oirle en el templo.