누가복음 5장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y ACONTECIÓ, que estando el junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios.
- 2 Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
- 3 Y entrando en uno de estos barcos, el cual era de Simon, le rogó que le desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.
- 4 Y como cesó de hablar, dijo á Simon: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.
- 5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado: mas en tu palabra echaré la red.
- 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompia.
- 7 E hicieron señas á los compañeros que [estaban] en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.
- 8 Lo cual viendo Simon Pedro, se derribó de rodillas á Jesus, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
- 9 Porque temor le habia rodeado, y á todos los que [estaban] con él, de la presa de los peces que habian tomado:
- 10 Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedéo, que eran compañeros de Simon. Y Jesus dijo á Simon: No temas; desde ahora pescarás hombres.
- 11 Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.
- 12 Y aconteció que estando en una ciudad, hé aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesus, postrándose sobre el rostro, le rogó diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
- 13 Entónces extendiendo la mano le toco, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego la lepra se fué de él;
- 14 Y él le mandó que no lo dijese á nadie. Mas ve, ([díjole]) muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para [que sirva de] testimonio á ellos.
- 15 Empero tanto más se extendia su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades.
- 16 Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.
- 17 Y aconteció un dia, que él estaba enseñando, y los Fariséos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldéas de Galiléa, y de Judéa, y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba [allí ] para sanarlos.
- 18 Y hé aquí unos hombres, que traian sobre un lecho un hombre, que estaba paralítico: y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de él.
- 19 Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesus.
- 20 El cual, viendo la fé de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.
- 21 Entónces los escribas y los Fariséos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?
- 22 Jesus entónces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo ¿Qué pensais en vuestros corazones?
- 23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados; ó decir: Levantate, y anda?
- 24 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A tí digo: Levántate, toma tu lecho, y véte á tu casa.
- 25 Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios.
- 26 Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Que hemos visto maravillas hoy.
- 27 Y despues de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.
- 28 Y dejadas todas cosas, levantándose, le siguió.
- 29 E hizo Leví gran banquete en su casa; y habia mucha compañía de publicanos, y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos.
- 30 Y los escribas y los Fariséos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por que comeis y bebeis con los publicanos y pecadores?
- 31 Y respondiendo Jesus, les dijo: los que están sanos no necesitan médico sino los que están enfermos.
- 32 No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.
- 33 Entónces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariséos; y tus discípulos comen y beben?
- 34 Y él les dijo: ¿Podeis hacer que los que están de bodas ayunen, entretanto que el Esposo está con ellos?
- 35 Empero vendrán dias cuando el Esposo les sera quitado; entónces ayunarán en aquellos dias.
- 36 Y les decia tambien una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo, de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.
- 37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.
- 38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.
- 39 Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.