누가복음 7장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum.
- 2 Y el siervo de un centurion, al cual tenia él en estima, estaba enfermo y á punto de morir
- 3 Y como oyó [hablar] de Jesus, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese, y librase á su siervo.
- 4 Y viniendo ellos á Jesus, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;
- 5 Que ama nuestra nacion, y él nos edificó una sinagoga.
- 6 Y Jesus fué con ellos; mas como ya no estuviesen lejos de su casa envió el centurion amigos á él diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado:
- 7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á tí; mas dí la palabra, y mi criado será sano.
- 8 Porque tambien yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á este: Ve; y va: y al otro: Ven; y viene: y á mi siervo: Haz esto; y [lo] hace.
- 9 Lo cual oyendo Jesus, se maravilló de él; y vuelto, dijo á las gentes que le seguian: Os digo [que] ni aun en Israel he hallado tanta fé.
- 10 Y vueltos á casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo que habia estado enfermo.
- 11 Y aconteció despues, que [él] iba á la ciudad que se llama Nain, é iban con él muchos de sus discípulos, y gran compañía.
- 12 Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, hé aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito á su madre, la cual tambien era viuda: y habia con ella grande compañía de la ciudad.
- 13 Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.
- 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que [le] llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á tí digo, levántate.
- 15 Entónces se incorporó él que habia muerto, y comenzó á hablar; y diólo á su madre.
- 16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban á Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y que Dios ha visitado á su pueblo.
- 17 Y salió esta fama de él por toda Judéa, y por toda la tierra de alrededor.
- 18 Y sus discípulos dieron á Juan las nuevas de todas estas cosas: y llama Juan á dos de sus discípulos.
- 19 Y envió á Jesus, diciendo: ¿Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos á otro?
- 20 Y como los hombres vinieron á él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á tí, diciendo: ¿Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos á otro,
- 21 Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades, y plagas, y de espíritus malos; y á muchos ciegos dió la vista.
- 22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habeis visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el Evangelio.
- 23 Y bienaventurado es él que no fuere escandalizado en mí.
- 24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Que salisteis á ver al desierto? ¿Una caña que es agitada del viento?
- 25 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿Un hombre cubierto de vestidos delicados? Hé aquí que los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.
- 26 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿Un profeta? Tambien os digo, y aun más que profeta.
- 27 Este es de quien está escrito: Hé aquí envio mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejará tu camino delante de tí.
- 28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
- 29 Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos, justificaron á Dios bautizándose con el bautismo de Juan.
- 30 Mas los Fariséos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.
- 31 Y dice el Señor: ¿A quién pues compararé los hombres de esta generacion, y á qué son semejantes?
- 32 Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailásteis; os endechamos, y no llorásteis.
- 33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comia pan, ni bebia vino; y decís: Demonio tiene.
- 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y decís: Hé aquí un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
- 35 Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.
- 36 Y le rogó uno de los Fariséos, que comiese con él. Y entrando en casa del Fariséo, sentóse á la mesa.
- 37 Y hé aquí una mujer que habia sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariséo, trajo un [vaso de] alabastro de ungüento;
- 38 Y estando detrás á sus piés, comenzó llorando á regar con lágrimas sus piés, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza: y besaba sus piés, y [los] ungia con el ungüento.
- 39 Y como vió [esto] el Fariséo que le habia convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conoceria quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.
- 40 Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Dí, Maestro.
- 41 Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el otro cincuenta.
- 42 Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó [la deuda] á ambos. Dí, pues ¿cuál de estos le amará más?
- 43 Y respondiendo Simon, dijo: Pienso que aquel al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.
- 44 Y vuelto á la mujer, dijo á Simon: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis piés; mas esta ha regado mis piés con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.
- 45 No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis piés.
- 46 No ungiste mi cabeza con óleo; mas esta ha ungido con ungüento mis piés.
- 47 Por lo cual te digo [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho: mas al que se perdona poco, poco ama.
- 48 Y á ella dijo: los pecados te son perdonados.
- 49 Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron a decir entre si: ¿Quién es este que tambien perdona pecados?
- 50 Y dijo á la mujer: Tu fé te ha salvado: vé en paz.