사도행전 16장 Reina Valera 1858 NT
- 1 DESPUES llegó á Derbe, y á Listra: y hé aquí, estaba allí un discípulo, llamado Timotéo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego:
- 2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
- 3 Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándo[le,] le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabian que su padre era Griego.
- 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habian sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.
- 5 Así que, las iglesias eran confirmadas en fé, y eran aumentadas en número cada dia.
- 6 Y pasando á Phrygia, y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.
- 7 Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bitinia; mas el Espíritu no les dejó [ir.]
- 8 Y pasando á Misia, descendieron á Troas.
- 9 Y fué mostrado á Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.
- 10 Y como vió la vision, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el Evangelio.
- 11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el dia siguiente á Nápoles:
- 12 Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, [y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.
- 13 Y un dia de Sábado salimos de la puerta junto al rio, donde solia ser la oracion; y sentándonos hablamos á las mujeres que se habian juntado.
- 14 Entónces una mujer, llamada Lidia, que vendia púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazon de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decia.
- 15 Y cuando fué bautizada, y su familia, [nos] rogó, diciendo: Si habeis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñiónos.
- 16 Y aconteció, que yendo nosotros á la oracion, una muchacha que tenia espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.
- 17 Esta, siguiendo á Pablo, y á nosotros, daba voces diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.
- 18 Y esto hacia por muchos dias: mas desagradando á Pablo, se volvió, y dijo al espíritu; Te mando, en el nombre de Jesu-Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.
- 19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado.
- 20 Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad.
- 21 Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.
- 22 Y agolpóse el pueblo contra ellos; y los magistrados rompiéndoles sus ropas, [los] mandaron azotar con varas.
- 23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.
- 24 El cual recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro, y les apretó los piés en el cepo.
- 25 Mas á media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios; y los que estaban presos los oian.
- 26 Entónces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movian; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron.
- 27 Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.
- 28 Mas Pablo clamo á gran voz diciendo: No te hagas ningun mal; que todos estamos aquí.
- 29 El entónces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los piés de Pablo y de Silas;
- 30 Y sacándoles fuera, les dice: Señores: ¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?
- 31 Y ellos [le] dijeron: Crée en el Señor Jesu-Cristo, y serás salvo tú, y tu casa.
- 32 Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.
- 33 Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lava los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.
- 34 Y llevándolos á su casa, les puso la mesa; y se gozó de que con toda su casa habia creido á Dios.
- 35 Y como fué de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres.
- 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: los magistrados han enviado [á decir] que seais sueltos: así que ahora salid, é id en paz.
- 37 Entónces Pablo les dijo: Azotados públicamente, sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.
- 38 Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oido que eran Romanos.
- 39 Y viniendo les rogaron; y sacándolos, les pidieron que saliesen de la ciudad.
- 40 Entónces salidos de la cárcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.