사도행전 8장 Reina Valera 1858 NT
- 1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia se hizo una grande persecucion en la iglesia que [estaba] en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judéa y de Samaria, salvo los apóstoles.
- 2 Y llevaron [á enterrar] á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.
- 3 Entónces Saulo asolaba la iglesia entrando por las casas; y trayendo hombres y mujeres, [los] entregaba en la cárcel.
- 4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.
- 5 Entónces Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.
- 6 Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decia Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.
- 7 Porque de muchos que tenian espíritus inmundos, salian [estos] dando grandes voces: y muchos paralíticos y cojos eran sanados.
- 8 Así que habia gran gozo en aquella ciudad.
- 9 Y habia un hombre llamado Simon, el cual habia sido ántes mágico en aquella ciudad, y engañado la gente de Samaria diciéndose ser algun grande,
- 10 Al cual oian todos atentamente desde el más pequeño hasta el mas grande, diciendo: Este es la grande virtud de Dios.
- 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los habia embelesado mucho tiempo.
- 12 Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesu-Cristo, se bautizaban hombres y mujeres.
- 13 El mismo Simon creyó tambien entónces, y bautizándose se llegó á Felipe; y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atónito.
- 14 Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oido que Samaria habia recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan:
- 15 Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo.
- 16 (Porque aun no habia descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesus.)
- 17 Entónces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.
- 18 Y como vió Simon que por la imposicion de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
- 19 Diciendo: Dadme tambien á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
- 20 Entónces Pedro le dijo: Tú dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.
- 21 No tienes tú parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es recta delante de Dios.
- 22 Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazon.
- 23 Porque en hiel de amargura y en prision de maldad veo que estás.
- 24 Respondiendo entónces Simon, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mí.
- 25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el Evangelio.
- 26 Empero el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y vé hacia la Mediodia, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, la cual es desierta.
- 27 Entónces él se levantó, y fué: y hé aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y habia venido á adorar á Jerusalem,
- 28 Se volvia, sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías.
- 29 Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate y júntate á este carro.
- 30 Y acudiendo Felipe, le oyó que leia al profeta Isaías; y dijo Mas ¿entiendes lo que lees?
- 31 Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.
- 32 Y el lugar de la escritura que leia, era este: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca.
- 33 En su humillacion su juicio fué quitado: mas su generacion, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.
- 34 Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?
- 35 Entónces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el Evangelio de Jesus.
- 36 Y yendo por el camino llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: Hé aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
- 37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes: Y respondiendo dijo: Creo que Jesu-Cristo es el Hijo de Dios.
- 38 Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.
- 39 Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe, y no le vió mas el eunuco: y se fué por su camino gozoso.
- 40 Felipe empero se halló en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesaréa.