에베소서 5장 Reina Valera 1858 NT
- 1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:
- 2 Y andad en amor, como tambien Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, [como] ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
- 3 Pero fornicacion y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros como conviene á santos:
- 4 Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino ántes bien acciones de gracias.
- 5 Porque sabeis esto, que ningun fornicario, ó inmundo, ó avaro, que [tambien] es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios.
- 6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
- 7 No seais pues aparceros con ellos.
- 8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz,
- 9 (Porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad;)
- 10 Aprobando lo que es agradable al Señor.
- 11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino ántes bien redargüidlas.
- 12 Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
- 13 Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz porque lo que manifiesta todo, la luz es.
- 14 Por lo cual dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
- 15 Mirad, pues, cómo andeis avisadamente; no como necios, mas como sabios,
- 16 Redimiendo el tiempo, porque los dias son malos.
- 17 Por tanto no seais imprudentes sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.
- 18 Y no os embriagueis de vino, en lo cual hay disolucion; mas sed llenos de Espíritu:
- 19 Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones:
- 20 Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo;
- 21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
- 22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
- 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.
- 24 Así que como la iglesia está sujeta á Cristo, así tambien las casadas [lo estén] á sus maridos en todo.
- 25 Maridos, amad á vuestras mujeres así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
- 26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
- 27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
- 28 Así tambien los maridos deben amar á sus mujeres, como á sus [mismos] cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo ama.
- 29 Porque ninguno aborreció jamás su propia carne; ántes la sustenta y regala, como tambien Cristo á la iglesia.
- 30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.
- 31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.
- 32 Este misterio grande es: mas yo digo [esto] con respecto á Cristo y á la iglesia.
- 33 Cada uno empero de vosotros, de por sí, ame tambien á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á [su] marido.