누가복음 4장 Reina Valera 1858 NT

  1. 1 Y JESUS, lleno de Espíritu Santo, volvió del Jordan, y fué llevado por el Espíritu al desierto,
  2. 2 Por cuarenta dias, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos dias: los cuales pasados tuvo hambre.
  3. 3 Entónces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí á esta piedra que se haga pan.
  4. 4 Y Jesus respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.
  5. 5 Y le llevó el diablo á un alto monte y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra;
  6. 6 Y le dijo el diablo: A tí te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos: porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy.
  7. 7 Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.
  8. 8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Véte de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.
  9. 9 Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo.
  10. 10 Porque escrito está; Que á sus ángeles mandará de tí, que te guarden;
  11. 11 Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pié en piedra.
  12. 12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
  13. 13 Y acabada toda tentacion, el diablo se fué de él por [algun] tiempo.
  14. 14 Y Jesus volvió en virtud del Espíritu á Galiléa, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.
  15. 15 Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
  16. 16 Y vino á Nazaret, donde habla sido criado y entró, conforme á su costumbre, el dia del Sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.
  17. 17 Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
  18. 18 El Espíritu del Señor [es] sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres; me ha enviado para sanar los quebrantados de corazon: para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados;
  19. 19 Para predicar el año agradable del Señor.
  20. 20 Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en el.
  21. 21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros oidos.
  22. 22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salian de su boca, y decian: ¿No es este el hijo de José?
  23. 23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á tí mismo, de tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aquí en tu tierra.
  24. 24 Y dijo: De cierto os digo que ningun profeta es acepto en su tierra.
  25. 25 Mas en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;
  26. 26 Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidon, á una mujer viuda.
  27. 27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliséo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naaman el Siro.
  28. 28 Entónces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
  29. 29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.
  30. 30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
  31. 31 Y descendió á Capernaum, ciudad de Galiléa y [allí] los enseñaba en los Sábados.
  32. 32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.
  33. 33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,
  34. 34 Diciendo: Déjanos. ¿Qué tenemos contigo, Jesus Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
  35. 35 Y Jesus le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entónces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.
  36. 36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?
  37. 37 Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.
  38. 38 Y levantándose Jesus de la sinagoga, entró en casa de Simon; y la suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
  39. 39 E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre, y la fiebre la dejó: y ella levantándose luego, les servia.
  40. 40 Y poniéndose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas enfermedades, los traian á él: y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
  41. 41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios: mas riñéndoles no les dejaba hablar; porque sabian que él era el Cristo.
  42. 42 Y siendo ya de dia salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenian para que no se apartase de ellos.
  43. 43 Mas él les dijo: Que tambien á otras ciudades es necesario que anuncie el Evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.
  44. 44 Y predicaba en las sinagogas de Galiléa.